EL DISPARATE DEL INDEC (I)
Observar los resultados que arroja el Indec para el Indice de
Precios Al Consumidor da como vergüenza ajena.
Son resultados insólitos e insostenibles.
Por más razones que intenten explicar el dibujo estadístico,
la desproporción entre lo que sucede en la vida real y la que
el Organismo cuenta en este tema, raya el disparate.
Es cierto que nadie tiene la capacidad operativa del Indec
para resolver estas mediciones.
El problema es que el Organismo dejó de medir.
O ex-profeso dejó de hacerlo como tecnicamente corresponde
o dejó de trasladar los verdaderos valores que recolecta a
la base de datos correspondiente.
Este intencionado desbarajuste estadístico, es el error más grave que ha cometido y sigue cometiendo
la actual Administración.
Y probablemente el que más Costo le ha generado y sigue generando.
En nuestra opinión de alcance muchísimo más grave que lo ocurrido con la Resolución 125.
El tema de las Retenciones da para otro análisis. Pero puede decirse que siempre serán cuánto menos,
materia opinable, tanto su aplicación como fundamentalmente su magnitud.
De hecho, en Argentina se aplicaron varias veces casi sin queja alguna o sin rechazo desmesurado,
aún durante la propia administración de Néstor Kirchner.
Con la 125 el Gobierno falló en el esquema, en la negociación política y en la divulgación.
Pero con el Indec es distinto. El esquema estaba, no pueden negociarse políticamente los resultados
de cada mes, ni hay divulgación alguna por imaginativa que fuere, que pueda convencer a nadie de una
siquiera mínima precisión estadística.
Este tipo de actitudes, aún si fueran muy puntuales o aún si estuvieran explicadas por supuestos
intereses superiores, sólo terminan actúando como detonante de un nuevo descreimiento que termina
enturbiando y generalizándose a cualquier tema, lo merezca o no.
En buena medida gracias a esta situación, el entusiasmo por decisiones que ha tomado el Gobierno
y que en otras circunstancias hubieran elevado el apoyo a su gestión, se diluye en horas.
Y es que al otro día hay que ir a comprar nuevamente el asado, la leche y el pan.
Por eso la persistencia del Gobierno es incomprensible hasta para su propio futuro político.
Y observando la actitud mediática, el accionar legislativo y la gestión ejecutiva de muchos de sus
adversarios políticos, puede concluírse que es el propio gobierno su mejor opositor.
En la siguiente nota analizaremos los Resultados que arrojó nuestro IPC para el año 2009.




